viernes, 18 de mayo de 2018

FMLN. Elegir en tiempos de crisis, un asunto de método.


Las elecciones internas del partido FMLN para definir el candidato que haya de participar en las presidenciales de 2019, suponen una experiencia política que debe marcar una diferencia radical con cualquier otro proceso de similares características que dicho partido haya realizado desde su surgimiento hasta la época.

Procesos electorales con las características comúnmente aceptadas por los estándares de las democracias republicanas implican apertura y transparencia de los procedimientos. Implican debate y participación. Precisan acercamientos y distanciamientos. Precisan rostros y discursos. Precisan reconocer y reconocerse en la situación política dada. Esos son derroteros por los que la izquierda ha luchado y son además las reglas aceptadas hoy día para el ejercicio en política.

Probablemente el mayor problema que el partido FMLN ha enfrentado en los últimos diez años sea la tensa relación con sus simpatizantes y el desarraigo progresivo de una parte importante de su militancia histórica. Este complejo escenario (que tiene abundantes explicaciones que no son objeto de este artículo) conlleva a su vez a la apatía, furia, desconfianza y rechazo de una parte decisiva de la población votante. Por ello la elección interna se vuelve clave para comenzar a salir de la crisis actual.


Un detalle propio de los procesos de elección republicanos es la seducción por reducir al adversario. Ese carácter deviene de la competitividad intrínseca del proceso: solo uno puede ganar bajo reglas de competencia. Este peculiar asunto es común en las sociedades occidentales desarrolladas porque es precisamente uno de los motores que hace funcionar el sistema, sin embargo es bastante incomprendido por las militancias orgánicas de izquierda con cierta ingenuidad política porque se considera que hablar con franqueza supone falta de lealtad.

El poder es una situación hacia fuera y hacia adentro. Los bloques de intereses, necesidades y afinidades son necesarios y por consiguiente inevitables en la vida de cualquier organización política, de otra manera estaríamos planteando un imaginario extremadamente idealista cuyas posibilidades de ejecutarse, al ser incierto, deviene en un enjambre de frustraciones que no son otra cosa que la incapacidad de responder a la realidad aplastante de los hechos.

La militancia del FMLN debería expresarse en una cultura política idónea de contener, por un lado, una dosis de idealismo como cobijo de determinados y necesarios valores que conciernen a la ética, pero a la vez tener una sólida educación que permita comprender y convivir con el realismo político que subyace en toda lucha por el poder.

La militancia y los dirigentes del partido deberían enfocarse en buscar que el proceso sea garante de las demandas de sus mayorías, porque es el proceso el decisivo en este momento, incluso más que cualquiera de los dos candidatos inscritos.

La militancia debería advertir que ese proceso está despojado de cualquier tipo de intimidación o chantaje; el ejercicio debe limpiarse al máximo de toda relación con el miedo; esa es la clave de este momento, no la elección interna en sí misma, sino las posibilidades de superar los viejos esquemas lineales para conducir la política, es decir el chance que el FMLN tiene de pensar seriamente en formular unas estrategia de educación política hacia el interior de sus militantes y hacia sus simpatizantes más cercanos para desde ahí tener suficiente capacidad para comunicarse con la sociedad en general.

Las opiniones, simpatías, críticas y decisiones que cada militante tome el día de las elecciones es y debe ser esencial al proceso mismo, de la misma manera que deben serlo las posturas de los dos candidatos, sus discursos, sus ofertas, sus propuestas, sus capacidades de acercarse a la militancia y simpatizantes más cercanos al FMLN.

Solo uno de los dos Martínez, Hugo o Gerson, será electo el 27 de mayo; la mayor lección aprendida será entonces, qué tanto el proceso haya podido reunir lo que la militancia y los simpatizantes esperan en su demanda de más democracia y qué tanto hayan trabajado por ello, pero además, y es lo decisivo frente a las furias electorales del 2019, qué tanto el perdedor y sus seguidores sean capaces de aplicarse al realismo y empeñarse en la unidad del partido y las causas nacionales que dicen defender.

FMLN. Elegir en tiempos de crisis, un asunto de método.

Las elecciones internas del partido FMLN para definir el candidato que haya de participar en las presidenciales de 2019, suponen una exp...